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viernes, 12 de agosto de 2016

LA SUPERFICIE DONDE CORRES Y TU VELOCIDAD INFLUYEN EN EL RIESGO A LESIONARSE (1era parte)


La próxima vez que estés en la línea de salida en una carrera, mira a tu alrededor y considera que la mayoría de los corredores que te rodean sufrirán algún tipo de lesión en el transcurso de un año. 
¿Atemorizante, verdad?

A pesar de las innovaciones en amortiguación del calzado, ciencia deportiva y de entrenamiento, las estadísticas de lesiones no han disminuido demasiado. Una de las razones para esto es quizás que cada corredor es su propio laboratorio, con un grupo específico de lesiones que se presentarán dependiendo del género, la genética y muchísimos otros factores.

Parte de esa individualidad de cada corredor(a) es la velocidad a la que corre y las superficies para correr que escoge. Algunos adoran correr en tierra y otros patean el asfalto en las calles de sus ciudades,(como por regla general hacemos martes y jueves en TLU). ¿Pero qué superficie es mejor y que tan rápido debes correr para mantenerte sano? Las respuestas a esas preguntas no son tan obvias como se podría pensar, principalmente debido a que la mayoría de las razones comúnmente conocidas y transmitidas de corredor a corredor no pasan la prueba al someterlas al análisis científico.

Por ejemplo, hablemos de superficies. A pesar de la creencia popular  que sostiene que correr en senderos o superficies más blandas es mejor para las articulaciones, la evidencia científica bien establecida dice lo contrario.  Resulta que el cerebro tiene su propia versión del sistema de amortiguación de un carro, algo a lo que se le llama “afinación muscular”. Mientras corremos, el cerebro constantemente anticipa la rigidez de la superficie usando información de experiencias pasadas y de la zancada anterior, y “afina” qué tan fuerte los músculos de las piernas se deben contraer después de que el pie hace contacto con el suelo. 

Así que cuando el camino se hace más blando, la pierna se vuelve más rígida, dejando el impacto neto sobre la misma prácticamente igual. Esa es la razón por la cual correr en superficies más blandas no necesariamente resulta en una menor probabilidad de lesión. El impacto general en las piernas permanece así sea que se corra en tierra, la playa o el concreto.

Pero hay un detalle: Se sabe que el cuerpo se ajusta a diferentes superficies a corto plazo, lo que no se sabe a ciencia cierta son las consecuencias a largo plazo de sólo correr en una misma superficie todo el tiempo.

Desde luego que la amortiguación de los zapatos entra dentro de la ecuación, y puede ser parte de la razón por la cual  los zapatos ultra acolchados no han resuelto el misterio de las lesiones. Tal cual como con  las superficies más blandas, las piernas se ajustarán a un zapato acolchado incrementando la rigidez. De hecho un de los pocos estudios completados para evaluar la amortiguación de los zapatos y la fuerza de impacto, encontró evidencia de la teoría  que dice que mientras más amortiguación tenga un zapato más rígida será la llegada del pie al suelo.

Y ¿Qué hay de la caminadora? Desde hace mucho tiempo se cree que la superficie inclinada de la cinta para correr beneficia a las articulaciones. Pero el impacto representa sólo 1 de las tensiones que enfrenta el cuerpo al correr, también hay que considerar el stress que sufren los tejidos blandos, tendones y músculos. Un ejemplo de esto es que cuando corremos con inclinación (en subida) el impacto en las articulaciones es menor, pero los músculos de la pantorrilla, los ligamentos que están por detrás de las rodillas y la cadera deben trabajar más duro, incrementando la tensión sobre el tendón de Aquiles.

Por lo que para minimizar el riesgo de lesión se cree que los corredores deben variar el tipo de superficie donde corren, tanto como varían sus planes de entrenamiento. Así como un corredor debe tratar de correr en diferentes intensidades y tiempo, se aconseja incorporar un poco de cada una de las superficies donde se puede correr.

En la segunda parte hablaremos sobre la velocidad y cuál es su incidencia a la hora de sufrir lesiones.



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